30/11/12

Tippi Hedren

Entre “pájaros” 

El caso de “Tippi” Hedren (las comillas del nombre las utilizaba al principio de su carrera) es desde luego de los más peculiares de la historia de Hollywood. Cmo todos sabemos, fue descubierta por Alfred Hitchcock de una forma un tanto peculiar, que pone en evidencia la personalidad del, en aparencia, entrañable gordito que más sustos ha dado a los espectadores de cine.

Tippi en 1950
Hitchcock preparaba llevar a las pantallas el relato corto, apenas veinte páginas, de su novelista preferida, Daphne du Maurier, de la que ya había adaptado dos libros: Posada Jamaica y Rebeca.


Abandonado por su musa preferida, Grace Kelly, que rechazaba propuesta tras propuesta desde que se convirtiera en pincesa de Mónaco, andaba errante buscándole sustituta. Ni Vera Miles, ni Doris Day, ni Kim Novak (a pesar de su memorable actuación en Vértigo) le habían convencido.


Así, parece ser que cuando estaba a punto de tirar la toalla y dejar el guión de Los pájaros en un cajón, una noche cenando y viendo la televisión vio en un anuncio a una sofisticada y elegante rubia de aspecto distinguido y distante, justo todas las carecterísticas que le embelesaban de una actriz.


Melanie no era actriz. Pero sí una cotizada modelo de pasarela y publicidad pese a que nada menos que catorce años antes había hecho sus pinitos en la pantalla en un film de Henry Levin La sensación de Boradway (Petty Girl (1950) sin que aquel debut la llevara a ninguna parte.


Cuando ya tenía olvidado lo de actuar le sonó una noche el teléfono y casi le da un síncope cuando nada menos que el mago del suspense le ofreció ser la protagonista de su próxima película. Hichtcock estaba tan convencido de que era ella, que no la sometió a ninguna prueba previa.


Hitch dirigió a Tippi de una forma especialmente exhaustiva, indicándole en todo momento cada gesto, cada mirada, cada entonación... haciéndose cargo además de elegirle los vestidos, los peinados, convencido de que Tippi Hedren por fin le haría olvidarse de la princesa monaguesca.


Según sus biografos (y testimonios recientes de la propia Tippi) la obsesión por ella rayó en lo enfermizo, sometiéndola a una rígida disciplina y control que fue más allá de lo estrctamente artístico.


La vigilancia que siempre despegó sobre sus chicas dio un paso más y las insinuaciones sexuales a la modelo hicieron su aparción, aunque dureante el rodaje de Los pájaros Tippi Hedren pudo mantenerlo a raya sin demasiado conflictos aparentes.


Ella quería ser una estrella y si el precio era “aguanrtar” las salidas de tono del genial viejo verde, podía hacerlo manejando cierta mano mizquierda. Los pájaros fue un sensacional éxito de público y de crítica que la situó al instante en lo más alto. Ante Tippi Hedren se abría un mundo con el que había soñado siempre: se una estrella de Hollywood.


Por lo tanto, no dudó en decir que sí a su mecenas para ser de nuevo la protagonista en su siguente película, Marnie (Marnie la ladrona 1964), a pesar de que Hitchcok, incansable, se la había propuesto también a Grace Kelly.


En vista del éxito de las últimas películas de su maestro, y del aburrimento que le producía las vida en el palacio del Principado, la princesa Grace de Mónaco dijo que sí, que quería hacer de Marnie, pero quien mandaba en palacio no estaba por la labor y Rainiero frustró la vuelta de Grace Kelly al cine.


Tippi Hedren se frotó las manos y se las prometío muy felices pero el purgatorio a que fue sometida en el rodaje de Los pájaros se convirtión en Marnie en un infierno. Hitchcock se dejó de disimulos y le propuso interpretar “otro papel”, paralelo al del rodaje, al que ella no estaba dispuesta. 


El resultado fue una guerra entre las partes motivada por el despechado director, guerra que se proyectó en la película donde la Hedren salía mucho peor vestida y maqullada, deliberadamente difuminada ante su oponente, un sensual Sean Connery en su mejor momento físico y artístico.


No obstante, Marnie, pese a que fue un relativo fracaso de crítica y de público, es considerada hoy una de las películas más turbias y psicoanalíticas del director de Recuerda, Rebeca o Psicosis, donde en todas ellas el maestro presta gran atención a su querencia por las teorías freudianas.


Tippi Hedren, después de Hitchcock, no logró destacar y sólo se le puede recordar como medianamente pasable en la última película del gran Charles Chaplin La condesa de Hong Kong (1966) y algo después en el debut en las pantallas de su propia hija Melanie Griffith en El gran rugido (Roar, Noel Marshal, 1981) y en De repènte, un extraño... (John Schlesinger, 1990) tambien junto a su retoña.


Pese a que ha intervenido a casi una treintena de películas, apenas ocho o diez han llegado a España, lo que dice mucho de la calidad que hayan podido tener. En la actualidad ejerce de ejmplar abuela, madre y suegra de nuestro luminaria Antonio Banderas. 


Acaba de publicar un libro autobiográfico donde, cómo no, el tema principal es su relación con el mago del suspense, tema del que ha sabido sacar buen partido a falta de grandes trabajos que la mantuvieran en el candelero.

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